CORRIENDO AL MOMENTO PRESENTE


Suena el despertador, damos un salto y a la ducha, parece que el tiempo pasa rápido, hacemos un repaso de lo que tenemos que hacer en el día, nos vestimos, comemos rápido y ya vamos camino a la oficina. Revisamos los mails, la agenda, vamos a reunión, hablamos por teléfono, mandamos wasap, nos damos cuenta que es la hora de almuerzo, pero no hay tiempo, es un día muy ajetreado, comemos lo que encontremos y rápido. Volvemos a la oficina, más mail, más reuniones, conversaciones de pasillo y se acaba la jornada laboral…en la oficina…puesto que aún queda una odisea para llegar a casa, durante el trayecto seguimos pensando en cómo resolver algunos obstáculos que se presentaron en el día, los pendientes que dejamos, las solicitudes del jefe, de los clientes, de las otras áreas, en fin. Ya casi vamos llegando a la casa, pasamos a comprar algo para comer -ya que no recordamos con certeza si tenemos comida- esperamos la fila del supermercado, mientras revisamos el celular y anotamos los pendientes. Al fin llegamos a casa, ordenamos el desorden que dejamos en la mañana, comemos algo, vemos una película o serie -muchas veces sólo por el hecho de “hacer algo”- y ya es hora de descansar para volver a partir mañana.

¿Te suena familiar? Pareciera que nos faltaran horas, nos vamos dejando arrastrar por la idea de las “tareas pendientes”, dejamos una cosa empezada para terminar la otra, y terminamos con una montaña de cosas por hacer que cada vez es más difícil de escalar. No nos damos tiempo para nosotros, para ser conscientes de cada minuto, del momento presente. Cuando nuestra mente está en el pasado o en el futuro, no podemos oír nuestra voz interna porque estamos demasiado ocupados creando algo que no existe en el presente. Finalmente, vivimos “ocupados” y se vuelve una adicción. Es por eso, que necesitamos volver constantemente al presente, ser consciente de ello, renunciar al control y permitirnos flexibilizar ante las situaciones, las personas y el día a día. Esto implica relajarse y ser más espontáneos, y ¿cómo podemos hacerlo? Creando el hábito del descanso, de tener tiempo libre para uno, al menos 30 minutos al día de no hacer nada. Este espacio para uno nos permitirá descansar la mente, estar más calmado, incluso permitirnos soñar respecto a lo que queremos en nuestra vida, salir de la rutina y darnos una pausa, un regalo. Este hábito nos permitirá encontrarnos con nuestro yo interno, conocer quién somos, que queremos, saber reconocer nuestros sentimientos y expresarlos y con ello, vivir más plenamente y tranquilos, sin angustias. Recuerda, la responsabilidad de ser feliz es tuya, no puedes delegar este poder en manos de una tercera persona, debes vivir cada instante a pleno.

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